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CoS – Capítulo 896

Libro 6 – Capítulo 122. Deseo

 

El sexo con Alice seguía siendo tan difícil como siempre, pero eventualmente Richard ganó la batalla. Él se recostó de espaldas y miró al techo, jadeando con fuerza por el agotamiento, mientras ella yacía a un brazo de distancia haciendo lo mismo. No parecía mucho, pero la distancia era enorme al estar en la misma cama.

“¿En qué estás pensando?” Preguntó ella con calma.

“Me estoy preguntando por qué tenía que ser ahora,” respondió Richard. Sus pensamientos no eran irracionales; con la posibilidad de un ataque en cualquier momento, la liberación mental del sexo era fácilmente eclipsada por el agotamiento físico. No sería mucho con cualquier otra persona, pero cuando Alice estaba involucrada, no se rendiría hasta que estuviera completamente exhausta.

Alice respiró hondo y le dio una palmadita en el pecho, “Supongo que solo quería saber que realmente estás de vuelta.”

“No te preocupes, siempre estaré ahí.” Richard todavía no sabía acerca de sus planes de seguirlo ella sola, pero entendió vagamente las implicaciones de la sentencia. Era algo que él sentía todo el tiempo también; el miedo de perder a sus seres queridos.

“¿Eso es una promesa?”

“Sí.”

……

La Tribu de la Noche Eterna parecía encarnar su nombre, la pequeña aldea todavía cubierta en la oscuridad cuando Richard salió. La única fuente de luz aquí era la fuerza lunar, pero mientras bajaba por el árbol de la vida, Richard notó que una jovencita estaba parada a un lado del camino mirándolo fijamente.

Se acercó a ella y se arrodilló, mirándola a los ojos. Ella casi retrocedió, pero él pudo ver que el miedo fue ahogado por la curiosidad.

“¿Por qué no te vas a dormir?” Preguntó en voz baja, “Necesitas descansar si quieres luchar duro.”

“¿Nos marcharemos?” Preguntó la niña.

“Sí. Hay mucha gente mala aquí que no nos quiere, así que tenemos que irnos. No te preocupes, te mostraré un nuevo lugar para vivir donde esta gente mala no nos causará problemas.”

“Pero no quiero dejar al Árbol de la Vida, aunque…”

Richard sonrió y señaló al árbol detrás de él, “También vendrá.”

“Pero… Pero… Ella no quiere ir, ¡puedo sentirlo!”

“Huh,” la sonrisa de Richard se contrajo ligeramente, “¿Y qué hay de ti?”

La niña negó con la cabeza, “¡No quiero ir, no quiero ir en absoluto!”

La mirada de Richard pasó de la niña al grupo de elfos que se había detenido a escuchar. No vio a los dos grandes druidas en este grupo, tampoco a los tres santos cazadores. No había ningún mago de cuando aún estaban en Norland. Estos eran los elfos más comunes de la tribu, aquellos en la parte inferior de la jerarquía cuyas líneas de sangre no les permitían gozar de ningún respeto.

Estos elfos normalmente evitaban el contacto con él, así que a pesar de que la tribu tenía unos mil elfos, Richard no había interactuado con ellos en absoluto. Al mismo tiempo, fueron los que Tzu le había encargado que cuidara; los cazadores y druidas encontrarían la manera de sobrevivir, pero los reunidos aquí no lo harían. A juzgar desde un enfoque tradicional, Tzu realmente no calificaba como una buena líder.

Richard dirigió su mirada nuevamente a la niña, “Pero si no nos vamos, podríamos ser atacados por la gente malvada. ¿Por qué quedarse aquí? Nuestro nuevo hogar también tiene un bosque.”

“Pero no es este bosque… a mí… a mí me gusta estar aquí…”

En este punto, un hombre mayor dio un paso adelante, “Señor Richard, perdónela. La mayor parte de la tribu ha vivido en esta tierra durante el siglo pasado, y este lugar es familiar y cómodo. Esta es una pradera especial, una que no puede ser reemplazada fácilmente; incluso si el Árbol de la Vida aguanta el viaje, la tribu tardará otro siglo en sentirse cómoda con él.”

Richard frunció el ceño ligeramente, poniendo su mano en el suelo y comenzando a sentir el aura del lugar. Al principio no sentía nada especial, pero a medida que su mente se calmaba, su línea de sangre de elfo latía muy levemente. Mientras trataba de captar ese sentimiento, su percepción comenzó a deformarse.

Un calor sedoso comenzó a irradiar desde el suelo debajo de él, el débil poder de la naturaleza, pero extremadamente puro. Lentamente inhaló esta energía y sintió su fuerza, dándose cuenta de que era el poder del árbol de la vida. El árbol había pasado un siglo bombeando energía en esta tierra fértil, y lentamente había adquirido sus cualidades. Los elfos de la noche eterna se harían más fuertes con solo vivir aquí.

Para los elfos, esta pradera era su ciudad natal, pero a una escala mucho mayor. Se sentía como si el alma de uno estuviera destinada a estar aquí, y sintiendo el absoluto alivio de todo esto, Richard se dio cuenta rápidamente de por qué los elfos estaban tan apegados a sus árboles de la vida.

Barriendo su mirada sobre todos los elfos presentes, Richard regresó a la niña y apretó sus mejillas, “Bueno, haré todo lo posible para asegurarme de que podamos quedarnos. ¿Está bien?”

“¿En serio?” Los ojos de la niña se iluminaron de inmediato, al igual que los de muchos de los demás que estaban mirando. No necesitaban recursos ni lujos; solo querían vivir donde estuvieran cómodos. Al mirarlos, Richard recordó la pequeña aldea en la que había pasado la primera década de su vida.

“En serio,” sonrió, “Ahora ve a dormir un poco.”

Todos los elfos de la noche eterna sabían que las palabras de Richard también eran para ellos. Sin embargo, varios de los mayores dudaron de sus palabras; comprendieron lo que significaba la promesa de Richard y los peligros que supondría para los caballeros que actualmente los protegían.

Richard se puso de pie y caminó hacia los caballeros rúnicos, diciendo unas pocas palabras antes de tomar a Luz Lunar y dirigirse solo al bosque.

Poco después, Alice salió de la casa del árbol frunciendo el ceño. Con la ropa aún desordenada, se dirigió a uno de los caballeros rúnicos y le preguntó qué estaba pasando. Unos momentos después, un grito sonó en la pradera, “¿ÉL ESTÁ EN EL BOSQUE DE NUEVO?”

Se apresuró a retroceder, con los ojos escupiendo fuego a los elfos que aún no se habían dispersado. Los caballeros rúnicos también estaban de acuerdo con ella; el bosque era extremadamente peligroso, ellos mismos lo habían experimentado. La única razón por la que dejaron ir a Richard sin cuestionarlo fue porque habían sido condicionados a obedecer primero y hacer preguntas después.

Alice sacó una espada larga de la cintura de un caballero rúnico, caminando hacia los elfos de la noche eterna. Su corto cabello rojo se balanceaba como si fuera una llama real.

“¡Quien quería quedarse, de un paso al frente! ¡No culpen a esta pequeña!” Dijo con frialdad, su espada apuntando a la niña que acababa de hablar con Richard. La luz de la espada ya se estaba levantando medio metro hacia delante; mientras ella lo deseara, la niña sería cortada en dos.

“¡Para!” Un elfo alto saltó frente a la espada de Alice, mirándola con furia. Su aura era incluso más fuerte que la de ella, forzándola a retroceder. El santo cazador la fulminó con la mirada, “¡¿Qué quieres?!”

Alice ni siquiera lo miró y siguió preguntando, “¡Quien quería que Richard se quedara, de un paso al frente!”

Al sentir desafiada su dignidad, el cazador ya no pudo contener su ira. Su aura estalló mientras gritaba, “¡¿Qué estás haciendo, mujer?!”

Una fuerza invisible golpeó a Alice, derribándola hacia atrás unos pasos. Sintió un zumbido en sus oídos mientras su visión se tornaba negra, casi tosiendo sangre.

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3 Comentarios Comentar

  1. Luis Rojas Valle

    Lector

    Nivel 26

    Luis Rojas Valle - hace 3 meses

    Gracias por el capítulo 😁👍🏽 se a ablandado Richard 🤨🤔?

    1. Sland

      Autor

      Nivel 14

      Sland - hace 3 meses

      Richard se ha estado dejando llevar por sus emociones (se ablando), actualmente solo parece querer cumplir la última voluntad de su tía sin importar el costo, seguramente se dará cuenta de eso en el futuro.

      PD: Es comprensible (humana) la actitud del protagonista. Termino con esta frase de Blaise Pascal: “El corazón tiene razones, que la razón no entiende.”

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